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ESPERANZA DE QUE LOS 10 MINEROS ESTÉN CON VIDA SE REDUCE.

La primera complicación para un resultado positivo es la falta de alimentación.

Los trabajos en la mina de "El Pinabete" continúan, pero la esperanza de encontrar con vida a los 10 trabajadores que terminaron atrapados en este punto ubicado en la zona de Sabinas, en Coahuila, parece haber desaparecido. 

Familiares de los empleados han estado presentes en el lugar desde el pasado 3 de agosto, aunque sus reclamos han cambiado. 
A 25 días del accidente ocasionado por la filtración del agua, los parientes de las víctimas reportan que las ambulancias que habían sido dispuestas para dar atención médica inmediata a los atrapados se han ido del sitio. 

La probabilidad de que las víctimas de este derrumbe se encuentren con vida son bajas. La primera complicación para un resultado positivo es la falta de alimentación.

Según el estudio Survival time without food and drink realizado por Pia Kottusch, Miriam Tillmann, Klaus Püschel, no hay un tiempo determinado específico de sobreviviencia para alguien que no ha recibido alguna comida o bebida.

Sin embargo, en un análisis forense realizado sobre los cuerpos de varias personas que quedaron enterradas vivas o atrapadas, su vida se postergó en un tiempo de ocho a 21 días, aproximadamente.

La probabilidad de que los trabajadores tengan algún nutriente es escasa y el agua que se filtró dentro de la mina está mezclada con diversos minerales, lo cual la haría tóxica para el consumo humano, lo cual disminuye las posibilidades de un rescate. 

La esperanza de las familias se centraba en la posibilidad de que los mineros lograran encontrar algún espacio donde respirar; no obstante, las filtraciones han sido constantes, lo cual pudo provocar que se movieran del sitio en el que estaban o incluso haber sido golpeados por el material que se desprendía de la zona.

De acuerdo con información que brindó el Gobierno de México, una mezcla entre diversos minerales y agua inundó el pozo hasta llegar a una altura aproximada de 34 metros de profundidad. Si solamente se tratara de este líquido no habría impedido que los atrapados flotaran hasta un punto que los mantuviera a salvo. 

Sin embargo, con la corriente también se arrastraron varios pilotos, piedras, carbón, lodo y otros residuos, los cuales también han impedido que los rescatistas entren a la zona. 

Desde entonces, y hasta ahora, se ha mantenido la extracción. No fue hasta una semana después del accidente, el 10 de agosto, que por fin personal del gobierno logró entrar para hacer una inspección en el lugar. 

Debido al derrumbe, se determinó que era necesario apuntalar el lugar para evitar problemas posteriores y poner en riesgo la vida de los especialistas.

A esto se sumó la filtración de agua desde otros puntos de la mina. De esta manera se entendió que además se debía evitar el paso del líquido, gracias también a las imágenes que se capturaron con un dron.


Información: El Heraldo de México. / Vía: Plano Informativo.